Como hacer emprendedor a un niño si no soy emprendedor




Muchos padres me preguntan cómo entregar una educación emprendedora a sus hijos si ellos mismos no tienen la formación de un emprendedor.


El argumento es: "¿Cómo puedo dar lo que no tengo?"
La respuesta es muy simple: ¡Aprendan juntos!


Debido al estilo de vida que la mayoría de las familias viven hoy en día, los padres desestiman su rol como mentor principal en la vida de sus hijos. Les parece natural delegar la educación de sus hijos a otros. La educación académica es delegada a las escuelas
La educación espiritual a la iglesia Y suponemos que aprenderán sus habilidades de sociabilidad con sus pares


El padre taxista



En fin, la lista sigue. Pareciera que el rol preponderante de los padres hoy en día es la de organizar la educación impartida por otros, pagarla y luego ser el taxista que realiza la logística de llevar a los niños donde los expertos. 


Lamentablemente, bajo estas circunstancias, los padres se pierden la gran oportunidad que Dios les otorgó al darles aquellos hijos: la de establecer una estrecha relación de discipulado con ellos que afectará poderosamente su vida y los preparará bien para el futuro. La razón por la cual los padres no consideran ésta opción es porque han llegado a creer que ellos, por su propia cuenta, no son capaces de entregarles a sus hijos una preparación idónea para la vida. 


Sin embargo, esto no es así. Durante toda la historia de la humanidad, han sido los padres los que han educado a sus hijos, no las instituciones.  Si usted lee esto y no puede imaginarse estar más involucrado en la educación de sus hijos, no se engañe. No es suficiente soltarlos con el resto del rebaño, sentarse en la cerca y ser un mero observador de la educación de sus hijos. ¡Los rebaños comúnmente terminan donde el carnicero!


Posiblemente su argumento sea: "¡Todos lo hacen así!" Sin embargo, esta comprobado que, históricamente, la mayoría normalmente esta equivocada.


El experimento de la rana


En el área de la educación ha pasado lo que le pasa a la rana en un famoso experimento en el cual una rana, que es un animal de sangre fría, se coloca en agua caliente. Bajo estas circunstancias, la rana percibe el repentino cambio de temperatura, pega un salto y se salva. Pero, si se coloca en agua fría y se calienta el agua de a poco, la rana no se da cuenta del cambio de temperatura y termina cocinándose.


Es así como, desde la Revolución Industrial, época en la cual se instauró por primera vez una educación gubernamental masiva, la educación de las futuras generaciones ha sido transferida gradualmente de las manos de los padres a las manos de las instituciones gubernamentales. Hoy en día estamos todos en la olla cocinándonos, sin entender por qué la educación esta en crisis en todo el mundo.


¿Cuál es la solución?


La solución es fácil de implementar, ya que implica recurrir a una metodología de enseñanza que es muy poderosa y completamente natural para el ser humano: el discipulado.


El discipulado se diferencia de una educación tradicional en que el maestro invita a su discípulo a vivir su vida con él mientras le enseña todo lo que sabe. Es la metodología que usó Jesús para enseñar a sus seguidores.


Pero no tiene una connotación netamente religiosa. El discipulado se efectúa en una forma muy natural dentro de una familia, en la cual los hijos viven con sus padres y aprenden de su ejemplo.


Quizás nunca ha estado consciente de ésta gran oportunidad que usted tiene de influenciar la vida de sus hijos. Ha estado dependiendo de la educación que reciben fuera del hogar y esta frustrado, porque no sabe cómo comunicarles lo que usted estima que es importante para su educación.  Déjeme decirle que el método del discipulado que esta a su alcance es mucho más efectivo que el método que usan los profesores en la escuela.


A la hora de querer educar a sus hijos en cualquier área que no se enseña en las escuelas, inclusive la educación emprendedora, lo único que tiene que hacer es tomar la iniciativa, educarse usted y luego traspasar lo que ha aprendido a sus hijos. No tiene que ser un experto en el área. La clave está en hacerlo juntos. El padre asume el rol del líder que incentiva a sus hijos a formarse, junto con él, en un área determinada. Solo tiene que saber un poco más que sus discípulos, sus hijos, y luego tomarse el tiempo de impartirlo y de implementarlo en la vida familiar junto con ellos.


Fuente: yugler


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